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LA VERDAD SOBRE LOS ENANOS

Una de las mayores necesidades que desde siempre ha existido es la de “Educar a la Sociedad con respecto a aceptar las Diferencias”.

Existe el paradigma de que “Educar” es simplemente abrir mentes y saturarlas de fórmulas, teorías, números y letras; dejando de lado otros aspectos que pasan quizás desapercibidos porque a nadie se la ha ocurrido que son necesarios enseñar.

Se cree que la educación solo debe impartirse en escuelas, universidades y establecimientos educativos, aún en el hogar; y que después de haber terminado ese ciclo, ya no es necesario aprender más.

¿Pero, quién enseña a los seres humanos a respetar y valorar a los demás?
Aún vemos por todos lados hombres que no ceden el puesto a una dama o a un anciano; profesionales que arrojan la basura al piso; personas que discriminan y hasta se burlan de otras por su condición física, color de piel, su manera de vestir, hablar o actuar; y nadie toma la iniciativa de formarlos y hacerles tomar conciencia de que urge el respeto por la dignidad propia y la de los demás.

El mundo está diseñado para un determinado modelo o estereotipo de ser humano, cada cosa se construye sin pensar en esta población que se ha convertido en una de las más afectadas por la discriminación y el rechazo, son los llamados discapacitados; con este término se han rotulado a quienes poseen limitaciones visibles ante los ojos humanos, ciegos, sordomudos, inválidos, síndrome de down, autistas y aquellos de talla baja llamados despectivamente “enanos”.

Todos tenemos limitaciones, no hay en el mundo ser perfecto, sólo Dios; por tanto, hablar de discapacidad, es hablar de “capacidades diferentes”; porque aunque los “discapacitados” se encuentren aparentemente en desventaja física ante los demás, son poseedores de grandes destrezas y realizan actividades de manera tan sorprendente que muchos de los que se llaman a sí mismos “normales” no pueden realizar igual.

Sin embargo la sociedad se deja arrastrar por el instinto cruel que los lleva a relegar, discriminar, compadecerse y aún mofarse de quienes sin haberlo pedido, nacieron con características que se salen del patrón que la ciencia considera normal.

Hay países desarrollados en los que a través de proyectos diseñados por Fundaciones, Asociaciones u ONG, han tratado de modificar o crear algunas infraestructuras que le facilite el desplazamiento y la movilización de los “discapacitados” ; se han fabricado andenes, pasamanos, autos y equipos adaptados, libros traducidos al método Braille, programas y eventos con traductores al lenguaje de manos; ¿Pero quién ha pensado en los enanos?.
Alguna vez en algún artículo se dijo: “El enanismo, la única discapacidad que causa risa”.

El término enano se ha deformado por el uso que inconscientemente se le ha dado.

Algunos diccionarios de la Lengua Española lo definen así:

Enano, na, (Al: Zwerg; Cat: Nan; Fr: Nain; In: Dwarf; It: Nano; Por: Enano; Vas: Ñaño)
1. Adj. Fig. Dícese de lo que es diminuto en su especie.
2. m. y f. Persona de extraordinaria pequeñez (E)

Pero hoy en día y a lo largo de la historia, se le dice enano a lo más bajo y pequeño, a lo que no tiene valor, al que carece de todo, al esclavo y bufón, al hazme reír de todos; de igual modo se usa como insulto y ofensa, como ganga u oferta, sin pensar que hay muchos seres humanos que por cosas de la vida han nacido con esta condición. No todo es negativo en este término, hay padres que por cariño y con amor le dicen a sus hijos “enanos”, hay quienes expresan también: “gocé como enano”; todo esto demuestra que se le puede dar otra connotación a este vocablo que simplemente expresa una característica o condición, como decir rubio, moreno, alto o bajo, robusto o delgado.
Para muchos padres es quizás más doloroso, saber que su hijo es enano a que haya nacido con otra limitación; las otras discapacidades causan quizás lástima o compasión; pero los enanos están sentenciados a recibir burlas, mofas, ofensas, rechazos y discriminación.

Hay hogares que se hay acabado porque no supieron asumir el hecho de que su hijo o hija haya nacido enano; otros enferman de depresión por la vergüenza, el dolor y la impotencia de asumir esta situación que en muchos casos se entiende como castigo o maldición, en vez de asumirse como bendición.

Pero no todo es color de hormiga, hay muchos padres también que aunque en un principio les estremeció el corazón enterarse de esta situación, logran fortalecerse o armarse de fe y amor, a tal punto que descubren en la pequeñez y el dolor, una misión, un regalo privilegiado de Dios.

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